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El preámbulo de la cronología del Apocalipsis

La mujer y el dragón 1  Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2  Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3  También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4  y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. 5  Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6  Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días. 7  Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban ...

La sexta trompeta y la séptima trompeta

Los dos testigos 1  Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 2  Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 3  Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. 4  Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 5  Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6  Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 7  Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia q...

El séptimo sello - las trompetas de Dios.

El séptimo sello 1  Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. 2  Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. 3  Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 4  Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. 5  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. Al abrir el séptimo sello es la entrada al juicio de la ira de Dios, donde se anuncia el tiempo de los juicios divinos. El silencio que se hizo en el cielo implica la implacable ira de Dios. Las oraciones intercesoras de las santos es de vital importancia para la destrucción de la tierra, recordemos que los mártires pe...

Mundano, carnal o cristiano

Hacemos un paréntesis a nuestro estudio del Apocalipsis, porque es necesario hacerlo, porque desgraciadamente estamos viviendo tiempos de apostasia donde la iglesia esta viviendo tres tipos de congregantes, mezclados, los mundanos, los carnales y los. Cristianos verdaderos. El aceptar a Cristo es por fe, efectivamente pero esta fe debe producir frutos dignos de arrepentimiento, (Santiago 2:20-24). El mundano es el frío, el carnal es el tibio y el cristiano es el caliente que habla del Apocalipsis (Ap 3:15-16).el mundano es aquel que rechaza a Cristo completamente. El carnal es aquel Cristiano que es inmaduro, que se comporta como niño, (1Co 3:3), todos los cristianos iniciamos siendo inmaduros, comportandonos de forma carnal, nos dejamos llevar por nuestros, sentimientos y necesidades carnales, y posteriormente vamos madurando en el evangelio, para que podamos ser realmente como Cristo. El tibio es aquel que nunca sale de su inmadurez en la iglesia, vive con pie puesto,pero el otro sig...

Los sellos- tercera parte- Los 144 mil y la multitud que será salvada

Los 144 mil sellados 1  Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2  Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3  diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. 4  Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. 5  De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. 6  De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. 7  De l...

Los sellos- segunda parte: el inicio de la Gran tribulación

9  Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10  Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11  Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. 12  Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13  y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, lo...

Los sellos - primera parte

T1  Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2  Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. 3  Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4  Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. 5  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6  Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. 7  Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8  ...